miércoles, 14 de noviembre de 2012

A punto de hacer la maleta

Cambiando de tema con respecto a los últimos posts, hoy toca hablar de algo radicalmente distinto y es como han sido estos meses de intercambio.

Aun cuando cuatro meses  como estudiante de intercambio puede que no sean las mejores condiciones para valorar una ciudad desde dentro, también es verdad que poco a poco te haces al estilo de vida. Probablemente, lo que más llame la atención sea la actitud generalizada de relax, acentuada continuamente por la coletilla aussie más usada: "no worries". Ya sea porque entregas un trabajo tarde, porque se te ha olvidado que tu ticket de autobús está acabado o porque te ceden dos semanas de alojamiento gratis, espera siempre oir esto con una sonrisa y un gesto de "relájate".



Otro de los aspectos interesantes es la mezcla cultural de Sydney. Como ejemplo, el primer día que me quisieron llevar a un restaurante "típico" me llevaron a un tailandés. Precisamente por ser un país joven, casi sin historia y por haber recibido muchísima inmigración de todo el mundo (Europa, Asía, India...) el perfil "aussie" queda practicamente diluido en una mezcla muy multicultural. Aún así, sigue existiendo una cultura muy fuerte de playa, barbacoa o pub post trabajo, que ayuda a reforzar lo tranquila que se hace la vida aquí.

Como dato negativo que me venga a la cabeza, el principal "problema" que he visto es cierta desconexión global con el mundo. Esta claro que eso está condicionado en gran parte por su aislamiento geográfico y su mayor vinculación con el mundo asiático que con el resto de occidente lo que hace que toda la crisis, tanto la americana como la europea se vea en un segundo plano. De hecho sólo he visto dos noticias sobre España en prensa nacional, la primera un análisis muy curioso sobre las líneas políticas de "Mr Rajoy" y la segunda sobre el Ecce Homo de Borja.

Si ya de base no tenía un semestre estresante, el cambio en el estilo de vida se ha notado: horarios mucho más relajados, con ratos  para tumbarte en la hierba, hacer deporte o perder la tarde miserablemente. O no tan miserablemente, porque siempre tienes posibilidades y cosas nuevas que hacer. Desde pasar la tarde tranquilamente en Circular Quay (la parte de la bahía que da a la opera), tomar algo con el resto de gente de intercambio o planear el siguiente viaje, o ver conciertos de tus películas "de peque" en la Ópera de Sydney.

En estos cinco meses he hecho cosas que nunca me imaginaría que iba a hacer, muchas de las cuales se merecen entradas aparte. He llegado a correr 14 km pegado a la bahía (para los que me conozcan, sí, sin parar xD) o dado clases de surf. Pasé 8 días increibles en Nueva Zelanda con salto en paracaidas incluido. Y cosas mucho menos pequeñas pero que suponen pasos enormes como es empezar a ser el único responsable de tus cosas y tener que sacarte constamente las castañas del fuego solito.


Incluso el hospital sirvió para tener que manejarme en un entorno sanitario totalmente distinto en el que el papel y los conocimientos y competencia que se esperan del estudiante de Medicina son muy distintos.



En resumen cinco meses increibles que ya se van acabando. Aunque siempre hay tiempo de una última parada ;)



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